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Somos seres multidimensionales

Somos seres multidimensionales viviendo en una realidad multidimensional, y ello comporta que nuestra conciencia tiene la facultad de trascender el continuo espacio tiempo que experimentamos con este cuerpo físico tridimensional y temporal.

La perspectiva de lo que nos ocurre en la vida cambia mucho a medida que integramos esta multidimensionalidad a nuestra comprensión de lo que somos y de dónde estamos. Esta visión requiere por nuestra parte salir del marco materialista, determinista de la física newtoniana que asegura vehementemente que sólo existe lo que se puede ver y medir. Es sin duda un paradigma ya caduco en vías de extinción. No sólo la ciencia, también la religión, quien ataño y hoy por inercia construyeron los muros que nos separan de la verdadera comprensión de nuestra esencia multidimensional y metafísica.

Saberlo por experiencia o por creencia

Que fascinante se vuelve la vida cuando descubrimos que nuestra esencia, la conciencia, el Alma o como queramos llamarlo, trasciende la muerte y la vida, y se reencarna sucesivamente como parte de su aprendizaje y evolución espiritual. Es muy diferente leerlo o escucharlo de terceros, a vivirlo en primera persona. Ya nadie puede convencernos de lo contrario, porque no es una cuestión de ideas o de creencias, sino que ya forma parte de nuestro bagaje experiencial. Tal como es mi caso.

¿Quién podría convencernos de que el fuego no quema cuando una vez hemos aproximado nuestra mano, nos hemos quemado? Experimentar como nuestra conciencia recupera memorias de otras vidas y vemos el nexo que une aquellas con esta a través de temas pendientes que no se resolvieron entonces, transforma completamente la visión profunda de la vida y lo que nos ocurre en ella.

Que fascinante se vuelve la vida cuando experimentamos por motu propio que las personas con las que tenemos fuertes vínculos y con quienes vivimos intensas emociones y conflictos, nos acompañan de otras vidas… Hijos que ahora son padres, padres que ahora son hijos, hermanos que ahora son amantes, hijos que ahora son hermanos, suegros que fueron hijos, esposas que ahora son parejas y amigos que fueron amantes. Los hilos y vínculos que nos unen y nos hacen sentir, tienen una profundidad en el continuo espacio-tiempo que no podemos si quiera llegar a imaginar.

Nuevas oportunidades para concluir situaciones

Temas inconclusos de otras vidas vuelven ahora como una nueva oportunidad para concluirlas, conflictos, pérdidas, miedos, culpas, muertes, asesinatos, maltratos, amores y desamores… todas ellas tiñen los vínculos que nos unen los unos a los otros. Que entramado más fascinante cuando somos capaces de asomarnos fuera del continuo espacio-tiempo para contemplar y revivir las más de una vida que hemos transitado con diferentes cuerpos, nombres, caracteres, habilidades, épocas y posiblemente, mundos. No solamente traemos vínculos y emociones pendientes sino habilidades, capacidades, destrezas, intereses, incluso gestos, ademanes y hasta formas de reír…

Me digo a mí mismo… este caminar como Pepón, es una vida más dentro de un continuo de vidas… saber que tengo la oportunidad de resolver lo que dejé inconcluso, de despedirme de quien no me pude despedir, de superar una fuerte pérdida sobre la cual no me pude sobreponer, de reconocer un vínculo que entonces no fui capaz de sostener, de integrar una parte de mí esencia que decidí escindir por miedo a su intensidad… todo ello me ofrece una nueva oportunidad para crecer, para comprender, superarme y experimentar.

Más aún, como psicólogo en esta vida, apasionado de la psique, de la comprensión del comportamiento y de la exploración de las dimensiones de la conciencia, me aporta una profundidad sin igual para aproximarme a la comprensión de los desórdenes y sufrimientos de mis iguales. Comprendiendo los míos desde esta perspectiva, puedo acercarme a los de los demás desde un punto muy diferente a la ciencia psicológica ortodoxa.

Nuestro corazón cambia profundamente

Y hablando de acercarnos a los demás, hay algo que también cambia sustancialmente y es el dejar de juzgar, criticar, evaluar, hipotetizar, etc., sobre las vidas de los demás. Es uno de los entretenimientos más generalizados del ser humano. Desde esta perspectiva, podemos estar o no de acuerdo con el hacer y el ser de otro, sin embargo, el juicio sobre si es correcto o incorrecto –que tan dañino es– disminuye porque comprendemos que cada uno tiene su camino, sus experiencias, elecciones y que hay una razón que explica todo hacer y ser.

Pero por encima de todo lo que te he contado, está la verdad más importante… que no existe ni la vida ni la muerte, porque esta vida no es más que un sueño, un juego, una ilusión de la verdadera Vida que hay más allá de esta aparente vida con la cual tanto nos identificamos y sufrimos. La vida y la muerte no existen, porque la conciencia es eterna. Sin tiempo y sin espacio, no puede haber ni vida ni muerte, sólo el momento presente que impregna todo cuanto existe en una conciencia única. A eso lo llamo la esencia Divina presente en todo cuanto existe. Experimentar las más de una vida que vivimos, encierra claves eternas que alivian nuestro paso por esta tierra y nos acercan un poco más a nuestra Divina esencia.

 

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por Pepón Jover

Psicólogo Transpersonal y Terapeuta Gestalt

Fundador de Círculos Essen

info@circulosessen.es

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