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Describiendo la oscuridad interior

Los momentos de oscuridad son aquellos en donde el corazón late de dolor, de tristeza, de desorientación, de pena, de estremecimiento, de total confusión… son momentos en donde la luz de la claridad, la paz y el amor se apagan… son momentos de intensa y dolorosa emoción. Son momentos en donde el presente deja de tener sentido, el futuro desaparece y el pasado nos atrapa. Son momentos en donde nos encontramos con nuestra sombra.

Todo el cuerpo se estremece, la respiración se acelera y se acorta, la mente gira sobre sí misma sin ser capaz de salir de su enredo, sin comprender qué está pasando y sin encontrar la salida, el corazón se cierra, el miedo y/o la tristeza recorren nuestras venas. La esperanza a veces es tan pequeña que no se ve en el horizonte, otras se pierde de vista.

Podemos sentirnos sumidos en tal desubicación, desasosiego que nuestras funciones básicas de atención, memoria y coordinación se ven afectadas. La vida y la muerte se convierten en lo mismo, perdiendo nuestras ganas de vivir, de seguir caminando y si un día hubo un propósito vital, ha quedado completamente enterrado. Suele uno preguntarse… ¿por qué?, ¿qué sentido tiene todo esto?

Un camino de héroes

La oscuridad interna es una experiencia intensa y difícil de transitar. Cada persona utiliza sus recursos y estrategias para tratar de atravesarla, unos la enfrentan y otros buscan maneras de evitarla y evadirla. Sostener la oscuridad es un camino de héroes. Por supuesto, hay grados y grados. Pero en el grado que sea, la oscuridad es la oscuridad. Y cuando la luz del corazón se apaga, el desasosiego está servido.

En algún momento de nuestro camino vital, a veces más de una vez, la oscuridad penetra en nuestro corazón y se queda ahí una temporada. Transitar la oscuridad no es fácil, y si bien como dice el dicho, “no hay mal que 100 años dure” que nos sirve para relativizar la situación, la experiencia puede ayudarnos a crecer o afectarnos de tal modo que condicione negativamente las siguientes etapas de nuestra vida.

Recursos para transitarla

No sé si existen fórmulas para transitarla, pero diría que como toda crisis, cuando nos sentimos vulnerables y desorientados, lo primero es poner más atención en cuidarnos en lo evidente. Esto es, con quién nos relacionamos, a qué ambientes y situaciones nos exponemos, en quién depositamos nuestra confianza para compartir la experiencia por la que estamos pasando, y qué apoyos podemos encontrar para sostenernos en el tránsito.

Apoyarnos

Lo primero es apoyarse, igual que cuando nos hacemos daño en una pierna y necesitamos una muleta, a veces incluso, una silla de ruedas. Apoyarse está bien, nos vuelve más humildes, una cualidad de un corazón grande. Lo segundo, dejarse acompañar por aquellas personas o profesionales de la salud (terapeutas o psicólogos), que están ahí con nosotros.

A veces no hay nadie ahí fuera en quien apoyarse, el tránsito se vuelve más duro y difícil, no obstante, uno puede utilizar otro tipo de recursos como la lectura, la escritura, la música, el baile, el deporte, la expresión artística, la Naturaleza, y cualquier otra vía  disponible que nos ayude.

Mirar hacia adentro

Tercero, empezar a poner atención y conciencia a nuestro corazón. Cuál es la raíz del dolor, del sufrimiento, y de las emociones que invaden nuestro corazón. Es sin duda lo más difícil, sostenerse ahí. Suelen haber capas y capas, aspectos superficiales y otros estructurales que se nos mueven a consecuencia del catalizador que nos ha sumido en esta oscuridad.

Ir hacia adentro e “hibernar” es necesario, dejando que el invierno transcurra mientras estamos con nosotros. La soledad es fundamental para transitar la oscuridad, es la manera de dejar que el corazón se transforme.

Renacer de la oscuridad

Por último, cabe decir que, como todo proceso, la claridad se recobra poco a poco, así como la estabilidad de corazón y la energía física. Pueden ser fácilmente varios meses o más. Pero es importante ser conscientes de que dependiendo de la magnitud de la oscuridad en la que nos veamos sumidos, se requiere tiempo para transitar la experiencia y llegar a ver el tesoro que se esconde en ese abismo interior. El tesoro contiene la luz que brilla con un renacimiento que nos trae mayor conciencia, templanza, serenidad, fuerza, apertura de corazón y nuevos recursos para enfrentar el próximo tránsito.

Con el renacimiento suelen venir cambios vitales, mudamos la piel, y dejamos atrás lo que ya no necesitamos para seguir adelante. Estos son momentos difíciles, en los que se requiere de valentía, energía y determinación. Suelen venir con el renacimiento, ya que la mente está más clara, el corazón más empoderado y el cuerpo más energizado.

Evitar los tránsitos de oscuridad es posponer la evolución del Alma. Puede ocurrir que la intensidad sea mayor que nuestra capacidad para iluminarla con la luz del corazón sucumbiendo a la experiencia. Si es así, estoy convencido que tenemos una nueva oportunidad en la próxima vida para enfrentarnos a una oscuridad semejante e intentarlo de nuevo.

 

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por Pepón Jover

Psicólogo Transpersonal y Terapeuta Gestalt

Fundador de Círculos Essen

info@circulosessen.es

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4 thoughts on “TRANSITAR LA OSCURIDAD – de la serie Mi Caminar

  • 02/01/2019 a las 11:31 pm
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    Ya pasé por ésta experiencia trascendental, y duró más de un año superarla con éxito.No encontré “resonancia” a mi alrededor. Pero me pusieron en “bandeja” la terapia transpersonal y Bioenergética. Me sentí tan distinta después, que hasta cambié mi nombre…Y una vez en “mi camino”, agradezco profundamente todos los momentos “oscuros” que pasé, como una bendición, que es lo que realmente fue para mi. Gracias por escuchar un trocito de mi historia. Bendiciones!

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  • 03/01/2019 a las 6:26 pm
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    El que ha escrito esta entrada sabe de lo que habla, parece que lo ha sentido…
    En lo que tengo mis dudas es en cuanto a si lo de afrontar o mirar para otro lado es una elección. En mi caso yo no me lo viví como una elección, tenía que ver con mi necesidad de ver las cosas como son, una característica de mi personalidad.
    Y eso ha requerido de mucha compasión hacia mí misma para poder asumir la responsabilidad sobre mis sentimientos y en lo que me acontece.
    Crecer en la oscuridad se crece. Pero crecer duele. No hay atajos. Al menos no para mí. Confiad en que se produce la transmutación, aparecen pasadizos, es una especie de magia, aunque lenta.
    Gracias por la entrada y por permitirme estas reflexiones.

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    • 03/01/2019 a las 7:55 pm
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      Hola Maribel, gracias por dejar tu testimonio sobre esta experiencia vital tan significativa. A tu comentario sobre si hay o no elección, el mirar o no para otro lado, es mi observación que lo habitual es medicarse, buscar las pastillas que nos eviten conectar con este abismo interno, así como recurrir al alcohol a las drogas u otras vías de escape para no afrontar estas crisis tan dolorosas y profundas. Un abrazo.

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